Edificio Moneo
Espacio Cúbic
El edificio Moneo, sede actual de la Miró Mallorca Fundació se inauguró en 1992. Proyectado por el arquitecto Rafael Moneo es el resultado de la donación de Pilar Juncosa, viuda de Miró, a la ciudad de Palma.
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Espacio de exposición
- Espacio Cúbic
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Fechas
- 15 abril — 6 septiembre 2026
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Inauguración
- 15 abril 2026
- 19:00
Carlos Bunga. «New life after fire»
La obra de Carlos Bunga (Oporto, Portugal, 1976) se sitúa en la encrucijada de disciplinas como la arquitectura, la pintura, la escultura y la performance, y entre el hacer y el deshacer, lo micro y lo macro, lo trascendental y lo mundano.
“La tierra nos ha entregado muchos dones; el fuego es una manera de corresponderle. En la actualidad, la gente cree que el fuego solo es destructivo, pero ya no recuerdan, o tal vez nunca supieron, que la gente utilizaba el fuego como una fuerza creativa. La vara de fuego era como un pincel sobre el territorio. Unas pinceladas por allí, y tenías una pradera verde para los alces; unos toquecitos por allá y quitabas la broza para que los robles produjeran más bellotas. Si lo deslizabas bajo el dosel del bosque y reducías su densidad, evitabas la propagación de incendios mucho más nocivos. Una pasada por el río y a la primavera siguiente tenías una arboleda bien poblada de sauces amarillos. Los jacintos indios solo salen cuando el pincel se desliza sobre una pradera. Para obtener arándanos, hay que dejar que la pintura se seque un par de años y darle otra capa después. A nuestro pueblo se le encomendó la responsabilidad de utilizar el fuego para hacer que las cosas fueran hermosas y productivas: ese era nuestro arte y nuestra ciencia.” [2]
Una trenza de hierba sagrada [Braiding Sweetgrass], de Robin Wall Kimmerer
El fuego, destructor y creador al mismo tiempo, es un símbolo de transformación, regeneración y purificación. Además es, junto con el agua, el elemento más temido en la actual crisis climática causada por la codicia ilimitada del hombre, que agota la naturaleza en beneficio propio. Los incendios incontrolados amenazan los bosques y los campos y a todos los tipos de vida humana y más-que-humana que los habitan. Su poder devastador, especialmente cuando va acompañado del elemento viento, puede dejar hectáreas y hectáreas de tierra carbonizada y estéril en un instante, reduciendo a tan solo grises y negros los tonos verdes, marrones y multicolores de las flores. Pero, sorprendentemente, el fuego también tiene el poder de rejuvenecer un bosque o un campo, dando paso a nueva vida una vez apagado. Durante siglos, nuestros antepasados utilizaron el fuego de forma controlada en un acto recíproco de dar y coger de la naturaleza, cambiando el crecimiento desenfrenado por plantas que alimentan y curan, o que nos proporcionan material útil, por ejemplo para tejer cestas. Además, el fuego también convertía lo que recolectaban y cazaban nuestros antepasados en alimento cocido, y transformaba la tierra maleable (arcilla) en vasijas sólidas para preparar la comida y en recipientes seguros para almacenar agua y semillas.
El fuego también tiene usos rituales, como en las ceremonias de Pascua de las comunidades yaquis y, más cerca, la celebración de la noche de San Juan. En una ocasión, Carlos Bunga presenció una ceremonia de Pascua yaqui en Arizona, donde las máscaras de demonio –hechas a mano cuidadosamente el año anterior– se queman al final de la ceremonia, de modo que, para la celebración del año siguiente, deben fabricarse máscaras nuevas. Esa experiencia e imágenes tan potentes arraigaron en el cerebro de Bunga como una semilla que permanece dormida debajo de las cenizas después de un incendio forestal hasta que llega el momento de eclosionar. Si un plantón se nutre y alimenta, puede fructificar. Y así lo hizo en el caso de Bunga, impregnando su proyecto para la Fundación Miró Mallorca, cuyo periodo expositivo coincide con la fiesta de San Juan. La verbena de San Juan, el 23 de junio, se alinea con el solsticio de verano, el día más largo del año y la noche más corta. Durante siglos, las sociedades agrarias marcaron este momento con rituales con fuego para dar la bienvenida al verano, asegurar cosechas abundantes, promover la fertilidad y alejar los malos espíritus. También se creía que el fuego purificaba y fortalecía la fuerza del Sol.
Sin embargo, tenemos que reconocer que el fuego destructor también tiene un lugar en este mundo, aunque Bunga cree que la destrucción (una palabra que evita a toda costa) nunca significa el final de algo, sino un nuevo inicio. Cuando el gran tapiz de Joan Miró para el World Trade Center (1974) cayó, presa del fuego y de los escombros a los que quedaron reducidas las Torres Gemelas tras los atentados del 11S, fue el final del tapiz, pero el 11S también marcó el inicio de una nueva era, que nos ha acompañado más allá, hacia el mundo complejo y dividido en el que vivimos hoy en día, donde el acto recíproco de nuestros antepasados de dar y recibir ha sido sustituido por el agotamiento corporativo implacable (a menudo con el apoyo de los gobiernos) de lo que la Madre Tierra posee y que es de interés humano (y del desatendido más-que-humano). No todas las transformaciones van a mejor. [3]
Escribir sobre una exposición de Carlos Bunga meses antes de su celebración es como escribir una reseña sobre el próximo álbum de tu grupo de música favorito sin haber escuchado nada de él, tan solo vagos rumores, y mucho menos la música. Los proyectos de Bunga tienen detrás mucho trabajo de investigación y una preparación exhaustiva por parte del artista, y las exposiciones que resultan de ellos y las nuevas obras creadas para ellas surgen, en gran parte, más adelante, durante el proceso, a menudo poco antes de la inauguración. Para su proyecto en la Fundación Miró Mallorca, Bunga está interesado en tejer objetos cotidianos tradicionales y artesanía en su exposición, como los objetos que Miró tenía en sus casas y estudios, así como en reflejar el interés de Miró por el proceso y las posibilidades de la artesanía, como la elaboración de tapices. Habiendo hablado con Bunga sobre la fuerza de la imagen y las connotaciones del fuego y sus diferentes usos y simbolismos, intuyo que el fuego tendrá un papel importante en el proyecto. Por el momento, no se sabe exactamente qué transformará, regenerará y purificará ese fuego, pero, conociendo al artista y su obra, seguro que después del fuego habrá vida nueva, de modo que los visitantes puedan explorar un antes, su transformación y un después.
Roland Groenenboom
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[1] El título [“Nueva vida después del fuego”] proviene del álbum New Life After Fire (for Tom Thomson), de Lee Ranaldo con Dave Dyment, lanzado el 5 de septiembre de 2001, menos de una semana antes de los atentados del 11S en el World Trade Center.
[2] Wall Kimmerer, Robin. Una tranza de hierba sagrada. Madrid: Capitán Swing Libros, 2021. (N. de la T.)
[3] El tapiz era de lana y cáñamo, medía 6,1 × 10,7 m y pesaba 4 toneladas. ¿Podría haber sido un presagio que en la forma grande que había a la izquierda del tapiz yo siempre hubiera visto la cara infeliz de una rana?
Contacto
Colecciones
Fundació Miró Mallorca
Carrer de Saridakis, 29
07015 Palma
Tel. +34 971 70 14 20
exposicions@miromallorca.com
Biografía
Carlos Bunga (1976 Porto) estudió en la ESAD de Caldas da Rainha en Portugal y vive en Barcelona. A menudo utiliza materiales comunes como cartón, cinta adhesiva o tejidos, para realizar sus instalaciones. A caballo entre la escultura y la pintura, sus obras, aparentemente delicadas y frágiles, ponen de relieve el aspecto performativo del acto creativo.
Entre sus exposiciones individuales destacan las del Miami Art Museum (Miami, 2009); la Trienal de Arquitectura de Lisboa, 2010; el Hammer Museum (Los Ángeles, 2011); Museo Serralves (Oporto) y Pinacoteca de São Paulo (2012); MUAC (Ciudad de México, 2013); Museo Haus Konstruktiv (Zúrich, 2015); el Museo de Arte de la Universidad Nacional, Bogotá, y la Bienal de Arquitectura de Estados Unidos en Chicago, destacando la intervención en la Capella dels Àngels del MACBA en 2026 y en el Palacio de Cristal de Madrid, del MNCARS, en 2022.

©Flávio Freire